Título I de la Constitución, segunda parte

Título I

Continuaré en esta entrada siguiendo el estudio del Título I de la Constitución, terminando de enumerar los derechos y libertades que recoge la misma para después, hablar de los niveles de protección que existen.

Bien, en la entrada anterior terminamos la sección primera de derechos que aparecen el el capítulo segundo del Título que estamos analizando. Vamos a por la segunda sección, titulada “De los derechos y deberes de los ciudadanos”. Aquí, al contrario que en la sección primera que eran de ejercicio individual, el Estado sí interviene en ellos. Los enumero:

  • Defesa. En un primer momento, haciéndose eco de la “mili”, hasta su derogación anticipada por el Real Decreto 247/2001.
  • Impuestos. Estableciendo los principios de igualdad (todos pagan) y progresividad (los que más ganan más pagan)
  • Matrimonio. Y al divorcio.
  • Propiedad privada y herencia. Prohibiendo la privación de éstos salvo mediante el pago de indemnización y mediante justa causa (las expropiaciones)
  • Derecho de fundación. Salvo que busquen un carácter ilícito, paralimitar…
  • Trabajo. A éste, al igual que al de educación, le dedicaré una entrada al completo en otro momento.
  • Colegios Profesionales. De Abogados, de Enfermemos, de Dentistas, etc.
  • Negociación colectiva. Son las “normas” entre trabajadores y empresarios.
  • Libertad de empresa. Poco que decir aquí.

Terminados estos últimos derechos/deberes, se da por concluido el capítulo segundo del Título I. Dando paso al tercero, cuyo título es “De los principios rectores de la política social y económica”. Éstos ya no son, por si mismos, derechos de la persona inviolables e inherentes, mas bien son una meta a alcanzar. Se pueden decir que son derechos en potencia, de los que mucho dependerá la capacidad económica del Estado para llevarlos a cabo. Buscan con ellos garantizar un estado de bienestar, supeditados todos ellos a su regulación mediante ley. Estos principios son:

  • Protección social y familiar. Igualmente, el derecho que tienen los menores de edad de recibir la asistencia debida por sus padres.
  • Progreso social y económico. “Hacia la busca del pleno empleo”.
  • Seguridad Social. Para todos los ciudadanos españoles.
  • Trabajadores españoles en el extranjero. Búsqueda para su retorno.
  • Protección de la salud. Educación física y deportes.
  • Acceso a la cultura.
  • Medio ambiente adecuado. Tanto derecho como deber de respetarlo. Da lugar a sanciones en caso de deterioro del mismo por los individuos.
  • Patrimonio histórico. Al igual que al anterior, imponiéndose sanciones a los que atenten contra él.
  • Vivienda digna y adecuada. Como principio rector pero no como Derecho Fundamental.
  • Participación de la juventud. En la cultura, política, economía…
  • Integración de los disminuidos físicos y/o psíquicos.
  • Pensiones. Para los ancianos durante la tercera edad.
  • Defensa de los consumidores y usuarios.
  • Organizaciones profesionales.

Como dije, estos principios no son Derechos Fundamentales, no teniendo las mismas garantías que éstos. Garantías, que son analizadas justamente en el siguiente artículo del Título I, que da paso al capítulo cuarto, denominado “De las Garantías de las libertades y derechos fundamentales”. Dicho artículo, establece tres niveles de protección, que pasamos a explicar:

  1. Derechos y libertades reconocidos en  el artículo 14, Sección Primera del Capítulo Segundo del Título I  y artículo 30. Gozan del máximo nivel de protección. Pues además protección que reciben por parte del Estado y los órganos judiciales además, reciben una segunda garantía que es su defensa mediante el recurso de Amparo, del que ya hablaremos detenidamente.
  1. Derechos reconocidos en el Capítulo Segundo del Título I. Estableciendo la obligatoriedad de su desarrollo por ley y su control constitucional y  su vinculación a todos los poderes públicos.
  1. Principios rectores de la política social y económica. Se desprende de este tercer nivel, que no nos encontramos con auténticos derechos fundamentales, sino mas bien eso, principios que las leyes y poderes públicos buscaran en el ejercicio de sus funciones.

Es decir, la protección de los derechos del Título I de la Constitución tiene su máximo refuerzo en la Sección 1º del Capítulo Segundo, un poco menos en la Sección 2º y aún menos en los principios del Capítulo tercero.

El Capítulo cuarto termina haciendo eco de la institución del Defensor del Pueblo, que es el encargado de supervisar que las instituciones públicas cumplan con los derechos recogidos en el título primero.

Y para terminar el análisis de este Titulo I, el último capitulo, el quinto, denominado “De la suspensión de los derechos y libertades”. Analizando los únicos derechos y en qué casos pueden ser éstos suspendidos.

Terminado el título primero, al que volveré en repetidas ocasiones para analizar diversos puntos controvertidos o para comentarlos a la vez que algún tema de actualidad, pasamos al siguiente capitulo, cuando menos controvertido:  La corona.

José Rey- Abogado

 

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